Bienvenida a P4
Hoy volvimos a clases después de las semanitas de vacaciones. Por un lado, se me pasaron volando, pero por otro no puedo quejarme, porque si pienso en el tiempo que ya habíamos tenido de pausa con el paro, realmente no puedo decir que haya faltado descanso. El semestre pasado nos habían dicho que los profesores para P4 se mantendrían, aunque eso no garantizaba que seguiríamos en las mismas secciones. Así que esta mañana, al entrar a la sala, todos estábamos con esa incertidumbre de inicio de ciclo, preguntándonos con qué profesor nos tocaría trabajar esta vez.
Nos reunimos todos en una sola sala y ahí nos comentaron que este semestre trabajaríamos en el sector Aurora de Chile, justo en ese espacio tan particular que existe entre el río Biobío y la calle Prat. Me llamó la atención ya que de base sabía que era un territorio cargado de significado, un barrio con relevancia histórica y social que ha sido testigo de múltiples transformaciones urbanas, resistencias y tensiones. Además paso por ahí todos los días y, desde chica, he escuchado a mi papá contarme historias sobre sus calles, sobre la lucha comunitaria e incluso me ha invitado a plantear ideas para mejorar el barrio.
Mientras hablaban en clase, no pude evitar pensar que este proyecto va a ser más interesante de lo que parece a primera vista. Trabajar en Aurora de Chile no se siente solo como una tarea de la universidad, sino como una oportunidad para mirar de cerca la memoria del lugar, las tensiones que trae el desarrollo urbano y cómo la arquitectura puede conversar con una comunidad que ya existe y que muchas veces ha sido pasada por alto en las decisiones de ciudad. Me imagino que, más allá de hacer planos y maquetas, vamos a tener que aprender a leer esas capas invisibles del barrio, las historias que se cuentan, los recorridos diarios e incluso lo que ya no está. Y eso, para mí, ya es un reto que me entusiasma bastante.
Resulta que hoy no nos dieron los resultados de las secciones, así que no nos queda otra que esperar hasta el jueves para saber con qué profesor y compañeros seguiremos este semestre. De momento trabajamos con los mismos grupos y nos pusimos a buscar información para armar una línea de tiempo sobre la historia del sector. La verdad, fue un ejercicio más interesante de lo que pensaba, porque mientras investigábamos iban apareciendo datos y acontecimientos que ayudan a entender cómo el barrio llegó a ser lo que es hoy, cambios en el uso del suelo, transformaciones del río, historias de familias que han vivido ahí por generaciones… detalles que de a poco nos hacen mirar el lugar con otros ojos y empezar a imaginar cómo podría ser su futuro.
~ Jueves 14 ~
Hoy seguimos trabajando en las mismas secciones que el lunes. Hicimos el ejercicio de la línea de tiempo, pero esta vez en conjunto con todo el curso, y en medio de la conversación surgió algo curioso. Al parecer, la historia del sector se puede leer como una serie de capítulos separados por terremotos, donde cada uno de estos eventos no solo dejó huellas físicas, sino que también marcó cambios profundos en la forma de habitar y en la identidad del barrio.
Tal como en otros sectores de Concepción, el surgimiento de las grandes fábricas textiles atrajeron a trabajadores y sus familias a vivir cerca. La diferencia es que, en Aurora de Chile, esos asentamientos se dieron de manera informal: eran tomas o apropiaciones donde cada familia levantó su casa sin pasar por procesos legales. Esto, en su momento, hizo que el barrio fuera catalogado como insalubre o marginal. Con el tiempo, fueron incorporando servicios sanitarios, mejorando sus viviendas y creciendo hasta consolidarse como el sector que conocemos hoy.
Sin embargo, tras el golpe de Estado, llegó el abandono estatal. La línea férrea comenzó a funcionar como una barrera física que los separaba del centro de Concepción, reforzando su aislamiento. A medida que la ciudad creció, surgieron planes de “mejora” que, en realidad, no buscaban integrar a los habitantes, sino mantenerlos al margen. Las grandes vías vehiculares que conectaban Concepción con otras comunas pasaron literalmente por encima de sus derechos, con propuestas de expropiación que no consideraban sus historias ni sus lazos con el lugar. Frente a esto, la comunidad respondió como pocas, se unió y se manifestó con fuerza, defendiendo su territorio. Y hasta el día de hoy, esas tensiones entre desarrollo urbano y derecho a permanecer siguen muy presentes, marcando la relación del barrio con el resto de la ciudad.
Después de esta actividad tan enriquecedora, finalmente publicaron la lista oficial de secciones. No voy a mentir, estaba bastante nerviosa. Tenía muchas ganas de quedarme en la misma sección y, aunque tenía un presentimiento de que eso no pasaría, al final me llevé un gran alivio al ver que sí me quedé con la profe Andrea. La parte triste es que no coincidí con mis amigos, así que inevitablemente el ánimo se me bajó un poquito.
Tocaba armar grupos, y sin pensarlo dos veces me junté con la Fran, porque sé que somos un buen equipo, nos entendemos, nos complementamos y trabajamos con un ritmo parecido. Además, esta vez se suma la Fran Seguel, con quien nunca había trabajado antes, pero creo que sus habilidades van a encajar muy bien con las nuestras. Estoy segura de que juntas podemos sacar adelante un muy buen trabajo para esta primera entrega. Nuestro foco será el “entorno construido”, y aunque el tema social también podría haber sido interesante, este tipo de urbanización con casas sin una tipología definida me parece un desafío mucho mayor. Justamente por eso me motiva, obliga a mirar con más atención, a entender cómo se ha formado este paisaje urbano tan poco convencional y a buscar maneras de representarlo y analizarlo sin perder su esencia. En el fondo, creo que lo entretenido estará en descubrir el orden dentro de ese aparente desorden.





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