De lleno en Aurora de Chile


~ Lunes 18 ~


Hoy nos reunimos tempranito en el parque Ecuador, nuestro primer destino fue la gobernación de Conce, teníamos que observar el lugar, y la verdad es que no le puse mucho empeño porque paso por ahí todos los días y ya había tenido que analizar toda esa zona anteriormente. Sin embargo, algo que me quedó dando vueltas fue la Plaza España, me pareció interesante imaginarla como un eventual remate del eje que conecta el Parque Bicentenario con la Plaza Bicentenario. Si la gobernación no interrumpiera esa continuidad, o si al menos adoptara la misma lógica de los otros edificios aledaños que se levantan para liberar la planta baja, se podría generar un espacio público más fluido y coherente. El problema es que, aunque suene muy bonita la idea, esos supuestos “espacios públicos” ahora mismo solo son estacionamientos, es como si la ciudad hiciera el esfuerzo de abrirse, pero luego se contradijera al cerrarse en usos que no priorizan al peatón ni al encuentro.



Después de eso nos dirigimos al segundo punto, el Teatro Bío Bío. Tuvimos que dar la vuelta larga y pasar por el túnel de Carrera, nunca me ha fascinado la idea de tener que caminar tres cuadras por una zona que se percibe como peligrosa solo para cruzar la línea del tren, siento que esa barrera que obliga a desviarse es una de las grandes razones por las que no es tan concurrido el camino al mall mirador Bío Bío, al que casi que solo se puede acceder si andas en auto. Esto demuestra que, a veces, la ciudad está diseñada más para los vehículos que para las personas.

Lo mismo se repite en el entorno inmediato del mall y del teatro, son grandes extensiones de suelo desaprovechado o con usos improvisados. Frente al mall, por ejemplo, hay un enorme sitio eriazo que hoy funciona como estacionamiento informal, y más allá, para acceder al teatro, solo existe un cruce peatonal que conecta ambos lados de la avenida. Esa mínima posibilidad de accesibilidad peatonal es justamente la razón de que el lugar se perciba inseguro y vacío. La falta de personas circulando no es casualidad, es el resultado de un diseño que no los invita, que los empuja a buscar otras rutas o directamente a depender del auto.

El teatro está emplazado en un borde privilegiado de la ciudad, junto a un parque lineal que se extiende a lo largo de la costanera y que, además, tiene la suerte de mirar al río Bío Bío. Sin embargo, esa oportunidad se desperdicia y se ve interrumpida por una barrera de árboles que impide la visual hacia el río, transformando lo que podría ser un balcón urbano hacia el paisaje en un corredor aislado.

Todos los lugares por los que pasamos tienen un denominador común, las barreras. Como el tren que corta la continuidad del desplazamiento, como los estacionamientos que ocupan espacios que deberían ser de encuentro y como los árboles que ocultan el río. Cada una de ellas, de distinta manera, limita el verdadero potencial del área. Porque la cercanía al río Bío Bío podría ser una de las mayores riquezas urbanas de Concepción. Sin embargo, lo que más se impone en el recorrido es la sensación de estar siempre chocando con obstáculos.

~ Jueves 21 ~






 

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